Por más que la atraparan y acabaran castigando una y otra vez, La Mentira no podía evitar ser como era. Pensaba que no era culpa suya comportarse de esa manera, por lo cual, sólo pedía un poco de comprensión, y para ello se vestía como La Inocencia y ahí se quedaba, escondida tras ese disfraz, hasta que La Verdad la volvía a encontrar. Pobre Mentira, si lo único que pretendía ella era salvarse… salvarse de sí misma.

One thought on "La Mentira"

  1. JuanMa says:

    Nunca podemos huir de nosotros mismos…

    Un beso disfrazado de inocente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Responsable: Mª Isabel Abad Abad. / Finalidad: Poder publicar tu comentario. / Legitimación: Consentimiento del interesado. / Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. /Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos. Puedes consultar la información detallada sobre la Política de privacidad aquí.