Déjame dormir

Maribel/ enero 8, 2010

Todo empezó un domingo en el que toda la familia se reunió para comer. A la niña le encantaban esos domingos porque el campo donde pasaba los veranos se llenaba de gente que no vivía con ella, como lo hacían su papá, su mamá y su hermana mayor.  

Cantos de sirena

Maribel/ agosto 27, 2009

Ligia era una pequeña y simpática sirena que vivía en lo más hondo del océano, rodeada de su familia, amigos y sirenos varios, que un día conoció por casualidad, vagando distraída por su mundo submarino, a un sireno de lo más cautivador. Éste la atrajo hacia sí con los mismos cantos que ella había inventado y usaba de vez en cuando sin malas intenciones para divertirse.

La tristeza lleva una b

Maribel/ agosto 22, 2009

Esta historia que os voy a relatar es la de una chica que, por alguna razón, tenía miedo al aburrimiento, a la costumbre y a la alienación. Aunque todo esto, ella no lo sabía. Tampoco era una persona complicada, sólo lo bastante inteligente como para no detenerse a reflexionar las cosas dos veces, tanto antes como después de hacerlas, o de que fortuitamente ocurrieran.

Abrir los ojos

Maribel/ mayo 25, 2008

Cuando la Bella Durmiente abrió los ojos, se dio cuenta de que habían pasado cien años desde que había caído dormida. Las telarañas colgaban de las vestiduras de su cama como un tétrico dosel, y el olor a polvo acumulado durante un siglo la hizo estornudar.Bella tenía la sensación, de todos modos, de que lo que olía a podrido allí no eran precisamente los objetos envejecidos, ni el polvo, ni

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De-sensibilización

Maribel/ abril 12, 2008

Que la oscuridad más profunda se hubiese adueñado del mundo otra vez, como todas las noches, y que no toda la familia estuviera todavía en casa, sólo podía ser el preludio de una cosa. ¿Intuición infantil? Más bien fuerza de costumbre.Con el corazón en la garganta, la pequeña Rebeca (llamémosla así) miró la hora en el reloj que colgaba en la pared de la cocina. Comprobó que eran casi las

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Un mundo irreal

Maribel/ marzo 22, 2008

Súbitamente Aurora abrió los ojos. Miró a su alrededor, y se vio rodeada de una blancura casi hipoalergénica. Sin duda, aquella era una habitación de hospital, aunque desconocía qué eran muchos de los instrumentos que se encontraban apostados junto a su cama. Intentó incorporarse para ver mejor el micromundo donde se hallaba, pero descubrió que había olvidado cómo hacerlo. Un poco agobiada, desistió de su empeño con un suspiro.Fue entonces

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