1, 2, 3, relax…

Maribel/ abril 3, 2009

Creo que me hace falta echar un poco la vista atrás para verme a mí misma hace exactamente un año. A pesar de mi caos y mis contradicciones, puedo decir que no me disgustaba nada cómo era y cómo hacía las cosas. Los cambios son buenos, necesarios, inevitables casi siempre, pero a veces se llevan también partes muy positivas de la persona sobre la que están actuando. En mi caso,

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Encontrando a mis gaviotas

Maribel/ octubre 22, 2008

Gracias al consejo de un compañero de trabajo, y haciendo algo sano por fin para mi estado de ánimo, un tanto alterado por la soledad y la falta de una prueba de correspondencia, esta tarde decidí bajar al río a pasear. Sí, sí, así como suena de pueblerino.

La Calle de las Almas en Pena

Maribel/ agosto 7, 2008

Asomada al ventanal que daba a la destartalada calle peatonal por la que sí circulaban los vehículos, me dedicaba a observar el movimiento de los variopintos personajes que poblaban aquel enjambre de personas que habían ido a parar al mismo lugar que yo. El negro de expresión tímida que se había plantado a mi lado en el portal mientras yo buscaba la llave seguía deambulando por allí cerca, en busca,

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Algo para el dolor

Maribel/ julio 25, 2008

He decidido dejar de hablar en tercera persona, como si yo no fuese la protagonista de las historias que cuento, como si las historias que cuento le sucedieran a otra persona, como si esa otra persona, A, no fuese yo misma. Una vez se dispone una a derribar el muro, ¿por qué no derribarlos todos?Ya sabía que echar abajo la muralla me dejaría demasiado sensible ante todo lo que se

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Llévame a la luna y déjame jugar entre las estrellas

Maribel/ julio 19, 2008

Mil músicas y estribillos diferentes llevaban varias semanas sonando en la cabeza de A sin parar. Sus acordes y letras iban acompasando al suyo el ritmo de la caída de las piedras que formaban el muro que rodeaba su corazón.El sol lucía más brillante que nunca, y el reflejo que A veía de sí misma en las paredes de su palacio de cristal, ya no era diferente al de la

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Mi ciudad de cristal amurallado

Maribel/ julio 4, 2008

A está preocupada. El presente se le echa encima aburrido y alarmantemente largo. Atrás han quedado los días en que soñar era una ilusión, más que una preocupación por cómo realizar el sueño. De repente A ha descubierto que puede cumplir uno de sus deseos, y no sabe por dónde empezar. Para colmo de males, el extraño que está invadiendo su ciudad, lleva dos días sin seguir en su empeño.

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