Maribel/ enero 20, 2008/ Blog/ 0 comments

Es así, no tiene más explicación: ellas están en mi cabeza. El problema no está en encontrarlas, sino en saber cómo hacerlo. Hay que escucharlas con mucha atención pues son esquivas cuando quieren. Sin embargo cuando consigues agarrar a una por el cuello esa no se te escapa.
Tengo tantas viviendo en estado salvaje en mi cabeza, que a veces tropiezo con alguna de ellas en sueños.

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