Maribel/ enero 17, 2008/ Blog/ 1 comments

Ahora que la selva alrededor de nuestra senda paralela y particular empezaba a desaparecer, y ahora que la cascada por la que yo suelo caer parecía más lejos, tú te dedicas a replantar árboles en medio de nuestro camino.
Sólo te pido que los dejes donde estaban, que me digas ya si voy a volver a darme un chapuzón en el lago de las ilusiones que no tienen otro lugar adonde ir, o si por fin vamos a volar hacia lo alto.
Lo que ha pasado alarga el camino que andamos juntos, pero también hace que yo tenga que chocar contra tus miedos.

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1 Comment

  1. Muy gráfico, Altan. Este texto tiene mucha fuerza.

    Adelante.

    🙂

    Un abrazo.

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