Maribel/ diciembre 29, 2007/ Blog/ 0 comments

Alguien me señaló el otro día lo admisible y perdonable de mi locura, lo comprensible que era, lo emocional que se siente cuando me da. Esa persona me dijo que lo positivo era que un día podía estar en el punto más álgido de mi delirio, y de repente me podía calmar y volver a dejarme ver como una persona sosegada y sensata. Por supuesto la frase fue más breve, pero estas fueron todas mis conclusiones sobre lo que quería decir.





Como es lógico, esto me hizo pensar bastante, ya que parece ser que este tipo de comentarios llegan precisamente cuando más los necesitas, y parece ser que yo aún no me había dado cuenta de lo tranquila que estoy desde hace unas semanas. Espero que la histeria tarde en volver; lo que sucede es que suele instalarse sin hacer ruido y a veces ni siquiera sé que está ahí hasta que se manifiesta. Simplemente me gustaría que no volviera. Así sería más fácil.




Adiós a los nervios, hola a la chica que había sido siempre.
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