Maribel/ abril 24, 2009/ Blog, Diario de buenas y malas Ideas/ 6 comments

Hacía ya un rato que el cigarrillo se había consumido, y pacientemente esperaba que la última brasa, depositada dentro del paquete de tabaco vacío, se consumiera. El cartón cada vez quemaba más entre sus dedos, y la llama parecía no querer apagarse. Si soplaba, sólo conseguía encenderla más, y dejándola tal cual, se mantenía viva. El plástico que envolvía la cajita empezaba a encogerse por la temperatura. Cerró la tapa para que el aire no siguiera insuflándole vida, y dejó el paquete de tabaco sobre la mesa. Minutos después lo volvió a tocar. Aún transmitía algo remotamente parecido al calor. Volvió a abrir la tapa y miró adentro. Allí sólo había cenizas. De repente vio como, por arte de magia, la llama cobraba vida de nuevo.

El mejor medio para apagar una llama es quitarle el aire. El mejor medio para mantenerla por siempre, dispuesta a resucitar, es guardarla donde nadie la dañe, y darle un poquito de aliento de vez en cuando.

6 Comments

  1. Precioso y encima sabio…

    (Luego dices que te enrollas y que no sé qué más).

    Besos que no se apagan.

  2. Aquí sigo devorando estos cuentos que son una delicia, prometo no hacer mas coments en las entradas antiguas, pero es que me estoy enganchando.

  3. Me encanta la forma en la que extraes una enseñanza de un simple detalle cotidiano. Es una comparación tan vívida, tan tangible… Felicidades!

  4. El humo es fràgil . . .

    Darle un poquito de aliento a esa llama …..que lindo lo que escribiste , muy tierno . BELLO!

  5. Entrañable historieta de la cual, finalmente, puede extraerse una singular moraleja o enseñanza 😉

    Como pediste en mi blog, me he pasado por éste tuyo y más adelante me pasaré por el tercero. He de decir que son bastante originales y muy personales en lo que respecta a tu persona, en especial "Cajón abierto".

    Pues sí, me has vuelto a sorprender con este otro blog tuyo;vamos a ver el tercero 😉

    Gracias por pasart por mi blog!

    Cuídate, besos

    Cris

  6. Sí, con dejar la llama sin oxígeno moriría, se ahogaría… pero resulta tan desolador ver cenizas donde un día hubo algo tan vivo… Nos asomamos una y otra vez creyendo que lo reavivaremos. Cretinos…

    Un saludo.

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